DON ERRE QUE ERRE
El partido se suspende con empate a uno en el descanso. La Cancha aportó una buena imagen en los primeros 25 minutos. Asistimos a una de las escenas más lamentables de estos 6 años de aventuras futbolísticas.
Había una película de Paco Martínez Soria con el mismo titulo que nuestro titular de hoy. Hablaba de un sujeto cabezudo que pensaba que siempre tenía razón y que jamás se apeaba del burro. Dicho personaje era interpretado por el antes mencionado genial actor aragonés.
En la mañana del domingo hubo muchos personajes de este calibre. Para comenzar nos encontramos con un equipo rojiblanco que se muestra más aguerrido y compacto en el terreno de juego, cuando se enfrenta a los gallitos de la categoría. Concienzudos en defensa, solidarios en el esfuerzo, acertados en las coberturas, y mostrando en ataque, que paredes, cambios de juego y posesiones de balón son posibles dentro del repertorio canchero.
El premio llegó de manera inesperada a modo de gol, en la peor jugada de ataque de los rojiblancos; saque de mano de Mariano, al que no llega Alberto, es tocado por un zaguero del Inalsa, que desvía la trayectoria del esférico y evita que su confiado guardameta detenga un lento y manso balón que termina por tocar la red. Seguramente el gol más extraño de la historia canchera.
Con marcador a favor la moral subía y cada vez nos sentíamos más asentados en el campo. Miguel, Andrés y Juan hacían un trabajo significativo en defensa, incluso el primero de ellos pudo ampliar el marcador en una jugada en la que subió al remate sorprendiendo desde su campo. Alberto y Óscar realizaron una doble pared que a punto estaba de culminar en gol y mostraban en compañía de Roge y Gustavo un centro del campo con más tenencia de balón que en anteriores partidos. Como siempre Jano corría de lado a lado colaborando en la presión y realizando faltas técnicas con la intención de cortar jugadas de contraataque del rival.
La polémica llegó en torno a la figura de Juan, que evitó in-extremis un mano a mano del delantero rival ante Mariano, nada extraño si no dijéramos que el madrileño se ayudo de su brazo izquierdo para salir victorioso del lance. El colegiado no lo ve, pero se muestra ofendido por las protestas del ariete del Inalsa que ve la primera tarjeta. Minutos después el mismo jugador desplaza la pelota unos metros cuando los cancheros iban a sacar una falta, y recibe su segunda amonestación. Sin embargo realiza una pícara maniobra de confusión en las anotaciones del colegiado y evita la expulsión.
En el descanso palabras de ánimo en el banquillo canchero, y fomento de la continuidad en lo que se viene realizando, mientras Kike y Alba buscan el diálogo con el colegiado acerca del lío sobre la doble amonestación al rival. Se abre el telón y saltan los 14 jugadores y el árbitro... ¿Cómo se llama la película?.
A partir de ese momento los acontecimientos derivan a unos derroteros lamentables. El jugador es expulsado del terreno, pero se niega a irse al banquillo (don erre que erre 1) y el árbitro dice que no comienza el partido hasta que no lo obedezca (don erre que erre 2), algo que no se produce y da tiempo a que se multipliquen las protestas, aumente el nerviosismo y vayan lloviendo tarjetas de todos los colores que llevan a la suspensión del partido, en un tenso ambiente dentro del cual los jugadores cancheros nos mirábamos con caras de incredulidad y algo de preocupación por la integridad del árbitro con unos genitales de mayor tamaño que se conocen dentro del mundo balompédico.
LO MEJOR: El primer tiempo canchero tanto a nivel defensivo, ofensivo y con personalidad sobre el campo. La posible victoria administrativa. La sensación de que estando a buen nivel no somos peores que nadie. La actitud de toda la comitiva canchera en la que incluimos a Kike, Dani, Alba y Susana ante el bochornoso espectáculo (silencio y quietud en la espera de los acontecimientos) Chapeau!
LO PEOR: Esperas toda la semana el partido y te dejan a medias, más si cabe de un encuentro que estaba resultando dinámico y atractivo. La brasa de los rivales que montaron un número, en base a nada, ya que a ese tío le enseñaron dos tarjetas, y eso en fútbol es expulsión.

5 comentarios:
Fué sin duda una autentica pena el no poder seguir jugando, se hizo a muy poco, pero quedemonos con lo bueno se dió una gran imagen ante un buen equipo y ahora sumaremos tres puntos.
Los partidos que vienen ahora son contra equipos a priori mas asequibles así que si jugamos como lo hemos hecho con los de arriba sacaremos muchos puntos y nos ,meteremos arriba.
ANIMO!!!
Un abrazo a todos
Tober 10
Enhorabuena a Donc por su gol, aunque el seguro que imaginaba que lo haría en el último minuto tras ponersela Oscar en un corner jajaj
tober 10
Os contaré realmente como soñé que marcaba un gol...
Yo llevaba el número 9 del Zaragoza y nos enfrentábamos al Barcelona de Cruyff en la Romareda. Victor Fernández se acerca a mi y me da un café con leche y 5 magdalenas y me dice:
"Sólo conseguirás el gol si te tomas todo esto campeón". Saltamos al terreno de juego y veo en la grada a Alejandro lanzar un chupa chups a los jugadores blaugranas es detenido por dos policías que se parecen a Mario y Chavi.
En una de esas Oscar con el 11 a la espalda tirá una pared con Santi Aragón y se queda en posición de zurdo en el lateral del área, presto para ponermela en el segundo palo.Lamentablemente Oscar tira el centro a la zona de los Ligallo y se lleva la pitada de la tarde al ser sustituído.. ¡ Enano Hijo Puta, a tu puta casa!!
Sin embargo otros jugadores me ayudan a marcar en la segunda parte.
En ese sueño también viene mi padre y me dice " Naniiin, Naniiin...se ha muerto Lady Di, por culpa de su chofer que iba borracho. En seguida me di cuenta de que Juan unas semanas antes había entrado a trabajar como conductor personal de la princesa del pueblo...
MARIANO
PD. La vida es sueño.
jajajajajajajajajjajajajjaja
llorando de la risa
tober 10
Pues yo siempre pensé que el gol de Mariano llegaría el día de su jubilación. Sus compañeros, felices de poder (al fin) prescindir de sus servicios le organizaban una pachanga en la que se dejaban ganar de manera triste y vergonzosa con tal de complacer al abuelo sesentón.
Una vez más en la vida, me equivoqué, pero no por ello dejaré el ron.
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